Activists carry weapons to Starbucks
Activistas llevan armas a Starbucks
RICHMOND (AP) — Dale Welch recently walked into a Starbucks in Virginia, handgun strapped to his waist, and ordered a banana Frappuccino with a cinnamon bun. He says the firearm drew a double-take from at least one customer, but not a peep from the baristas.
Welch’s foray into the coffeehouse was part of an effort by some gun owners to exercise and advertise their rights in states that allow people to openly carry firearms.
Even in some “open carry” states, businesses are allowed to ban guns in their stores. And some have, creating political confrontations with gun owners. But Starbucks, the largest chain targeted, has refused to take the bait, saying in a statement this month that it follows state and local laws and has its own safety measures in its stores.
“Starbucks is a special target because it’s from the hippie West Coast, and a lot of dedicated consumers who pay $4 for coffee have expectations that Starbucks would ban guns. And here they aren’t,” said John Bruce, a political science professor at the University of Mississippi who is an expert in gun policy.
Welch, a 71-year-old retired property manager who lives in Richmond, Va., doesn’t see any reason why he shouldn’t bear arms while he gets caffeinated.
“I don’t know of anybody who would provide me with defense other than myself, so I routinely as a way of life carry a weapon — and that extends to my coffee shops,” he said.
The fight for retailers heated up in early January when gun enthusiasts in northern California began walking into Starbucks and other businesses to test state laws that allow gun owners to carry weapons openly in public places. As it spread to other states, gun control groups quickly complained about the parade of firearms in local stores.
Some were spontaneous, with just one or two gun owners walking into a store. Others were organized parades of dozens of gun owners walking into restaurants with their firearms proudly at their sides.
ESPAÑOL
RICHMOND (AP) — Dale Welch recientemente entró en un Starbucks en Virginia, CON una pistola atada a su cintura, y ordenó un Frappuccino de plátano y un pan de canela. Él dice que el arma de fuego provocó miradas asombradas de, al menos, un cliente pero no mereció un vistazo de los baristas.
La incursión de Welch en el café era parte de un esfuerzo de algunos propietarios de armas para el ejercicio y la publicidad de sus derechos en los estados que permiten que abiertamente la gente porte armas de fuego.
Incluso en algunos estados “de libre portación”, a las empresas se les permite prohibir las armas en sus tiendas. Y algunos han creado enfrentamientos políticos con los propietarios de armas. Sin embargo, Starbucks, la mayor cadena en observación, se ha negado a tomar la carnada y dijo, en un comunicado de este mes, que sigue las leyes estatales y locales y tiene sus propias medidas de seguridad en sus tiendas.
“Starbucks es un objetivo especial porque es de la hippie Costa Oeste, y un montón de fieles consumidores que pagan $4 por un café Starbucks tenían expectativas de que prohibiría las armas. “Expectativas que no se materializaron”, dijo John Bruce, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Mississippi que es un experto en la política de armas de fuego.
Welch, de 71 años de edad, se retirado de la administración que vive en Richmond, Virginia, no ve ninguna razón por qué no debe portar armas, mientras que consume cafeína.
“Yo no sé de nadie que me proporcione defensa más que yo mismo, así que de forma regular y como una forma de vida porto armas – y eso se extiende a mis tiendas de café”, dijo.
La lucha de los minoristas se calentó a principios de enero cuando entusiastas de las armas en el norte de California comenzaron a caminar hacia Starbucks y otros negocios para poner a prueba las leyes estatales que permiten a los propietarios de armas portarlas abiertamente en lugares públicos. Mientras la tendencia se extiende a otros estados, los grupos de control de armas, rápidamente se quejaron del desfile de éstas en las tiendas locales.
Algunos eran espontáneos, con sólo uno o dos propietarios de armas de entrando en una tienda. Otros organizaron desfiles de decenas de propietarios de armas que entraban en los restaurantes con sus armas de fuego colgando, con orgullo, a sus costados.








