Raíces que no se olvidan

Without Forgetting Our Roots

 

Por Vivian Fernández – Editora de La Prensa Latina

 

Si hay algo muy cierto en esta vida es que nosotros los Hispanos llevamos nuestras raíces en la sangre, ya sea en nuestro país de origen o en cualquier otra parte. Y parece mentira, pero pareciera que nos aferráramos más a nuestra cultura cuando vivimos lejos del lugar donde crecimos, que cuando estamos ahí… ¡qué ironía!

A través del tiempo, los Latinos hemos traído a los Estados Unidos algo de nuestra cultura, algo que nos permita seguir disfrutando aquí de lo que tanto nos gusta y que antes sólo podía encontrarse en nuestros países; me refiero a la música, el baile, el arte y hasta la comida – lo más importante.

Por supuesto, ya en muchas ciudades de esta nación habían restaurantes de comida mexicana y cubana, pero ahora hay hasta de comida dominicana, venezolana, argentina, colombiana y… bueno, la lista sigue. Hemos invadido el terreno con nuestro sabor, y lo mejor del caso, es que a los americanos también les gusta. Es como una especie de intercambio cultural.

Otro ejemplo, hace tiempo no habían clases de danza azteca, salsa o flamenco en América; ahora, las hay por doquier. Aquí mismo, en Memphis, hay varias escuelas que se dedican a enseñar bailes latinos.

En conclusión, es muy bonito ver cómo nos podemos adaptar a otro sistema de vida, sin olvidar nuestras raíces, quiénes somos y de dónde venimos. Y qué bueno que pensamos así, porque sería muy triste perder esas costumbres y tradiciones que han pasado de generación en generación, no sólo por lo que son como tal, sino por el valor sentimental que puedan significar para cada uno de nosotros.

 

ENGLISH:

 

A true fact is that as Hispanics, we keep our heritage roots deep in our blood, no matter where we are. It is incredible, but we seem to cling more to our culture when we live far from where we grew up, that when we are there… Isn’t that ironic?

Over time, we have shared our culture with others, something that allows us to continue to enjoy the things we like, such as food and music.

In the last few years, the Hispanic population in the US has grown so much that now we can find Latin food and music anywhere. We have invaded this land with our rhythm and taste, and the best of it is that even Americans like it. It’s has become a sort of cultural exchange.

In conclusion, it is nice to see how we can adapt to another way of life, without forgetting our roots, who we are, and where we come from. I love these kind of thoughts, because it would be very sad to lose such customs and traditions that have been passed down from generation to generation, not only for what they really are, but for the sentimental value that may mean for each of us.