Walmart, Kroger, Aldi, Costco y otras grandes cadenas son investigadas por los precios de la carne
(LPL) – El precio de la carne de res se encuentra bajo el escrutinio del gobierno federal. El Departamento
(LPL) – El precio de la carne de res se encuentra bajo el escrutinio del gobierno federal. El Departamento de Justicia de Estados Unidos amplió una investigación antimonopolio para incluir a ocho de las principales cadenas minoristas del país, entre ellas Walmart, Kroger, Publix, Costco y Amazon, en medio de la preocupación por el fuerte aumento del costo de la carne para los consumidores.
Además de estas compañías, la investigación incluye a Albertsons, Aldi y Ahold Delhaize. El Departamento de Justicia envió cartas a las empresas para solicitar información relacionada con los recientes aumentos en los precios de la carne de res.
La investigación busca determinar qué está detrás de los elevados precios que los consumidores encuentran actualmente en supermercados y otros establecimientos. Las autoridades están examinando, entre otros aspectos, las estrategias de precios, los costos, los márgenes de ganancia y los acuerdos mediante los cuales las cadenas compran carne a los procesadores.
El gobierno también quiere conocer cómo han cambiado estos factores desde 2020 y qué relación existe entre los precios mayoristas y los precios que finalmente pagan los consumidores.
La investigación a los supermercados representa una ampliación de una pesquisa que el Departamento de Justicia inició en mayo contra los cuatro principales procesadores de carne del país: JBS, Cargill, Tyson Foods y National Beef. Estas compañías controlan conjuntamente más del 85% del mercado estadounidense de procesamiento de carne de res, según el gobierno.
Con la nueva fase de la investigación, las autoridades están examinando ahora diferentes niveles de la cadena de suministro para determinar si la concentración del mercado podría estar contribuyendo a mantener elevados los precios.
Carne cada vez más cara
La preocupación llega en momentos en que las familias estadounidenses están pagando más por la carne de res. En julio, el precio promedio de la carne molida 100% de res alcanzó aproximadamente $6.89 por libra, alrededor de 10% más que un año antes, según datos citados en informes recientes.
La situación está relacionada también con la escasez de ganado en Estados Unidos. Tyson Foods, uno de los principales procesadores del país, redujo nuevamente sus expectativas de ganancias para 2026 y señaló que la falta de ganado y la volatilidad de los precios están presionando sus operaciones.
El inventario de ganado estadounidense se encuentra en niveles históricamente bajos, lo que ha reducido la oferta disponible y contribuido al incremento de los precios.
Ante esta situación, la administración del presidente Donald Trump ha anunciado medidas para intentar aumentar la oferta de carne en el mercado estadounidense. Entre ellas está la decisión de permitir durante los próximos tres meses la entrada de 300,000 toneladas métricas de carne de res importada con tarifas reducidas o exentas, con el objetivo de aumentar el suministro y ayudar a reducir los precios.
Sin embargo, expertos de la industria advierten que el efecto podría ser limitado para algunos consumidores. La carne importada está destinada principalmente a aumentar la disponibilidad de recortes utilizados para producir carne molida, por lo que los precios de cortes como filetes podrían no bajar significativamente.
Mientras tanto, la investigación federal continúa y no significa que las empresas señaladas hayan cometido alguna violación. El objetivo es determinar si sus prácticas comerciales, junto con las condiciones existentes en el mercado de la carne, podrían estar contribuyendo a los precios que actualmente enfrentan los consumidores.
Para millones de familias, el resultado de la investigación podría ser importante: si las autoridades encuentran prácticas anticompetitivas, podrían producirse cambios en la forma en que se compra, procesa y vende la carne en Estados Unidos.
Por ahora, los consumidores siguen enfrentando un mercado en el que llevar carne de res a la mesa cuesta cada vez más, mientras el gobierno busca determinar quién está detrás de esos aumentos y qué puede hacer para reducirlos.
English:
Walmart, Kroger, Aldi, Costco, and other major chains under investigation over meat prices
(LPL) – Beef prices are facing federal government scrutiny. The U.S. Department of Justice has expanded an antitrust investigation to include eight of the country’s leading retail chains—among them Walmart, Kroger, Publix, Costco, and Amazon—amid concerns over the sharp rise in meat costs for consumers.
In addition to these companies, the investigation includes Albertsons, Aldi, and Ahold Delhaize. The Department of Justice sent letters to the companies requesting information regarding recent increases in beef prices.
The investigation seeks to determine the reasons behind the high prices consumers are currently seeing in supermarkets and other retail outlets. Authorities are examining, among other factors, pricing strategies, costs, profit margins, and the agreements under which these chains purchase meat from processors.
The government also aims to understand how these factors have changed since 2020 and the relationship between wholesale prices and the prices ultimately paid by consumers.
The investigation into supermarkets marks an expansion of a probe launched by the Department of Justice in May targeting the nation’s four largest beef processors: JBS, Cargill, Tyson Foods, and National Beef. Together, these companies control more than 85% of the U.S. beef processing market, according to the government.
With this new phase of the investigation, authorities are now examining various levels of the supply chain to determine whether market concentration might be contributing to persistently high prices.
Meat becoming increasingly expensive
These concerns arise at a time when American families are paying more for beef. In July, the average price of 100% ground beef reached approximately $6.89 per pound—about 10% higher than a year earlier—according to data cited in recent reports.
The situation is also linked to a shortage of cattle in the United States. Tyson Foods, one of the country’s leading processors, has once again lowered its earnings outlook for 2026, citing a shortage of cattle and price volatility as pressures on its operations.
U.S. cattle inventories are at historically low levels, which has reduced available supply and contributed to rising prices.
In response, President Donald Trump’s administration has announced measures aimed at increasing the meat supply in the U.S. market. These include a decision to allow the import of 300,000 metric tons of beef at reduced or zero tariff rates over the next three months, with the goal of boosting supply and helping to lower prices.
However, industry experts warn that the impact on some consumers may be limited. The imported beef is primarily intended to increase the availability of cuts used for ground beef; consequently, prices for cuts such as steaks may not drop significantly.
Meanwhile, the federal investigation is ongoing, and the fact that it is taking place does not imply that the companies under scrutiny have committed any violations. The aim is to determine whether their business practices—combined with existing conditions in the meat market—might be contributing to the prices consumers are currently facing.
For millions of families, the outcome of the investigation could be significant: if authorities uncover anti-competitive practices, it could lead to changes in how meat is purchased, processed, and sold in the United States.
For now, consumers continue to face a market where putting beef on the table costs increasingly more, while the government seeks to determine who is behind these price hikes and what can be done to lower them.r establishments and should not rely solely on promises from companies offering them a way to make easy money.











