Qué propone De la Espriella y cómo se compara su nueva derecha con la que siempre gobernó Colombia
(LPL/BBC) – Hay cosas de Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones de este domingo en Colombia, según
(LPL/BBC) – Hay cosas de Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones de este domingo en Colombia, según el preconteo, que parecen nuevas, pero son viejas. Y hay otras que, incluso para un país históricamente gobernado por la derecha, son inéditas.
Querer sacar a Colombia del sistema internacional de organizaciones multilaterales o buscar legalizar el porte de armas, por ejemplo, son algunas de las propuestas que lo distancian de la derecha liberal que, en general, gobernó al país por décadas.
De la Espriella, un abogado penalista de 47 años, hereda de esa derecha tradicional elementos de fondo, como la defensa férrea de la propiedad privada, el escepticismo hacia el involucramiento del Estado en la economía y la base electoral, ubicada, sobre todo, en las zonas acomodadas y urbanas de la Colombia andina.
Pero tan sustancial como eso es lo que el también miembro y donante del Partido Republicano en Estados Unidos recoge de la nueva derecha que tiene a Donald Trump como máxima inspiración: la disposición a lograr seguridad a toda costa, el recelo por las fronteras abiertas y el desprecio al mundo globalizado y liberal que tuvo como símbolos de progreso derechos como la inclusión, el aborto o el matrimonio homosexual.
No es en vano que, como el estadounidense, el colombiano proponga “un nuevo orden” para su país.
Nadie, tal vez ni siquiera De la Espriella, se imagina cómo será su presidencia, no solo porque él, pragmático e impredecible, suele cambiar sus opiniones en favor de sus necesidades, sino también porque en la oposición tendrá a una izquierda organizada en el Congreso y en la calle.
Colombia parece haber vivido episodios como este, pero desde el 7 de agosto entrará a terreno desconocido.
¿Qué es, entonces, lo que representa Abelardo “el Tigre” de la Espriella, y cómo se compara con las derechas que gobernaron el país hasta la llegada de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda?
Más liberal que derechista
De la Espriella es calificado como ultraderechista, pero a él le gusta decir que es independiente y representa la “extrema coherencia”.
Porque su gran enemigo dice que es —como en el caso de Javier Milei, presidente de Argentina— “la casta”; el “establecimiento tradicional”. Pese a que él viene de ser un prominente abogado de personajes polémicos y mediáticos.
El principal rasgo de su perfil ideológico es el énfasis en Seguridad: propone construir megacárceles, fortalecer a los militares y acabar con las negociaciones de paz con grupos armados.
En ese sentido se parece a Álvaro Uribe, presidente entre 2002 y 2010, pero con el componente estético que las nuevas derechas —por ejemplo, Nayib Bukele, en El Salvador— han introducido: De la Espriella se presenta en sus mítines con chaleco antibalas y un vidrio blindado a su alrededor.
En términos económicos, también exhibe una versión similar pero un poco más radical, o más vocal, que la derecha tradicional: reducción del Estado, bajos impuestos, apoyo al empresariado.
Luego está el aspecto cultural; ese que las nuevas derechas han fortalecido en su cruzada contra el wokismo, el feminismo, el liberalismo; ese que las viejas derechas comparten pero no les resultaba prioritario, en parte por su carácter liberal.
De la Espriella, creador de un producto acorde a los tiempos de redes sociales y la inteligencia artificial, se declara en contra del aborto, la eutanasia y la adopción homoparental. En campaña presumió de su órgano reproductor, atacó a periodistas mujeres y descalificó a un candidato homosexual.
Más que de derecha, De la Espriella puede ser calificado como iliberal. Que es, en efecto, lo que más le distancia de las derechas tradicionales colombianas.
Más uribista que Uribe
El historiador Germán Mejía Pavony publicó el año pasado “Entre la libertad y el orden”, un libro que recoge la historia de la derecha en Colombia.
Para él, ser de derecha en Colombia dejó de tener sentido cuando se firmó el Frente Nacional, un acuerdo que gobernó de 1958 a 1974 entre los partidos Liberal y Conservador para turnarse el poder y con eso evitar la violencia. En la práctica, significó la victoria de una centroderecha liberal y tecnócrata como principio de Estado.
“Con el Frente Nacional, la política se desideologizó y ser de derecha o izquierda dejó de tener sentido. Hoy la derecha vuelve. Es una palabra vieja que se vuelve nueva por la coyuntura política”, asegura.
“La versión actual es mucho más desfachatada en su ataque a las instituciones. Sus líderes se hacen elegir por elecciones, dicen aceptar la Constitución, pero la cambian a su imagen y semejanza para acabar con la división de poderes”, dice, en referencia a Bukele.
En la década de 1920, existió en Colombia un movimiento denominado “Los Leopardos”, que, en medio del auge del fascismo italiano, abogó por la defensa implacable de la religión, la familia nuclear y las posturas homofóbicas.
English:
What De la Espriella proposes and how his “new right” compares to the right-wing forces that historically governed Colombia
(LPL/BBC) – There are aspects of Abelardo de la Espriella—the winner of this Sunday’s election in Colombia, according to preliminary counts—that appear new but are actually old. Yet there are others that are unprecedented, even for a country historically governed by the right.
Proposals such as withdrawing Colombia from the international system of multilateral organizations or legalizing the carrying of firearms set him apart from the liberal-conservative right that generally governed the country for decades.
De la Espriella, a 47-year-old criminal defense lawyer, inherits fundamental elements from that traditional right—such as a staunch defense of private property, skepticism regarding state involvement in the economy, and an electoral base concentrated primarily in the affluent urban areas of the Colombian Andes.
But just as significant is what he—also a member and donor to the U.S. Republican Party—adopts from the “new right” inspired by Donald Trump: a willingness to achieve security at any cost, wariness regarding open borders, and disdain for the globalized, liberal world that championed rights such as inclusion, abortion, and same-sex marriage as symbols of progress.
It is no coincidence that, like his American counterpart, the Colombian proposes “a new order” for his country.
No one—perhaps not even De la Espriella himself—can envision what his presidency will look like. This is partly because he is a pragmatist who unpredictably shifts his views to suit his needs, and partly because he will face an organized leftist opposition in both Congress and the streets.
Colombia may have experienced similar episodes in the past, but come August 7, it will be entering uncharted territory.
What, then, does Abelardo “El Tigre” de la Espriella represent, and how does he compare to the right-wing forces that governed the country prior to the arrival of Gustavo Petro, its first leftist president?
More illiberal than right-wing
De la Espriella is labeled a far-right figure, yet he prefers to describe himself as independent and a representative of “extreme consistency.”
This is because he identifies his arch-enemy as—much like Javier Milei, the president of Argentina—”the caste” or the “traditional establishment,” despite his own background as a prominent lawyer for controversial, high-profile figures.
The defining feature of his ideological profile is an emphasis on security: he proposes building mega-prisons, strengthening the military, and ending peace negotiations with armed groups.
In this regard, he resembles Álvaro Uribe—president from 2002 to 2010—but incorporates the aesthetic style introduced by the “new right” (such as Nayib Bukele in El Salvador): De la Espriella appears at rallies wearing a bulletproof vest and surrounded by bulletproof glass.
Economically, he also displays a version of right-wing politics that is similar to, yet somewhat more radical—or at least more vocal—than the traditional right: a smaller state, low taxes, and support for the business sector.
Then there is the cultural aspect—an area the new right has prioritized in its crusade against “wokeness,” feminism, and liberalism. While the old right shares these views, they were not a top priority for them, partly due to their own liberal leanings.
De la Espriella—who has crafted a persona perfectly suited to the era of social media and artificial intelligence—opposes abortion, euthanasia, and same-sex adoption. During his campaign, he boasted about his genitals, attacked female journalists, and disparaged a gay candidate.
De la Espriella is perhaps best described as illiberal rather than simply right-wing. This is, in fact, the trait that most distinguishes him from Colombia’s traditional right-wing factions.
More Uribista than Uribe
Last year, historian Germán Mejía Pavony published Entre la libertad y el orden (Between Liberty and Order), a book chronicling the history of the right in Colombia. For him, being on the right in Colombia ceased to make sense with the signing of the National Front—an agreement governing from 1958 to 1974 in which the Liberal and Conservative parties took turns holding power to avert violence. In practice, this marked the triumph of a liberal, technocratic center-right as a guiding principle of the State.
“With the National Front, politics became de-ideologized, and being on the right or left lost its meaning. Today, the right is making a comeback. It is an old term that is becoming new again due to the current political climate,” he asserts.
“The current version is far more brazen in its attacks on institutions. Its leaders get elected and claim to accept the Constitution, yet they reshape it in their own image to dismantle the separation of powers,” he says, referring to Bukele.
In the 1920s, a movement known as “Los Leopardos” (The Leopards) emerged in Colombia; amidst the rise of Italian fascism, it advocated for the uncompromising defense of religion and the nuclear family, as well as for homophobic stances.









