El bolsillo vuelve a pagar: suben las tasas y se dispara el precio de la gasolina
(LPL) – El bolsillo de los consumidores estadounidenses enfrenta una nueva presión. Mientras el precio de la gasolina continúa
(LPL) – El bolsillo de los consumidores estadounidenses enfrenta una nueva presión. Mientras el precio de la gasolina continúa aumentando, la Reserva Federal volvió a subir su tasa de interés de referencia, una medida que busca contener una inflación que todavía permanece elevada.
El miércoles 16 de septiembre, la Reserva Federal aumentó su tasa en 0.25 puntos porcentuales, llevándola a un rango de entre 3.75% y 4%. Fue el primer aumento desde 2023. El banco central explicó que la inflación continúa elevada y que la decisión busca favorecer un regreso más rápido hacia su objetivo del 2%.
Pero la estrategia para combatir la inflación también puede tener un costo para los consumidores.
Las tasas más altas pueden encarecer determinados tipos de crédito, particularmente aquellos con tasas variables y los nuevos préstamos. Esto puede afectar el costo de mantener saldos en tarjetas de crédito, solicitar un préstamo personal o financiar la compra de un vehículo.
El impacto no es igual para todas las personas. Un préstamo con una tasa fija que ya fue contratado, por ejemplo, no cambia automáticamente porque la Fed haya aumentado su tasa de referencia. Las tasas hipotecarias tampoco se modifican automáticamente en la misma proporción.
Para quienes necesitan pedir dinero prestado, sin embargo, un entorno de tasas elevadas puede significar más dinero destinado a intereses y menos disponible para otros gastos del hogar.
Y el consumidor también está pagando más para movilizarse.
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el precio promedio nacional de la gasolina regular llegó a $4.319 por galón el 14 de septiembre, un aumento de 16.2 centavos en una sola semana y de $1.151 respecto al mismo periodo de 2025.
Eso significa que llenar un tanque de 15 galones al promedio nacional cuesta aproximadamente $64.79. Hace un año, el mismo tanque habría costado cerca de $47.52, una diferencia de aproximadamente $17.27 por llenada.
El diésel también registra un fuerte aumento. La EIA situó su promedio nacional en $6.285 por galón, $2.546 más que un año atrás.
El combustible puede representar además una presión indirecta sobre otros gastos, porque forma parte de los costos de transporte y distribución de mercancías.
Así, mientras la Reserva Federal utiliza tasas más altas para intentar controlar la inflación, muchas familias sienten el efecto en dos frentes: el crédito puede resultar más costoso y llenar el tanque requiere cada vez más dinero.
La Fed tendrá que evaluar en sus próximas reuniones si la inflación continúa justificando una política de tasas más altas. Por ahora, para millones de consumidores, la batalla contra la inflación se está sintiendo directamente en el presupuesto familiar.
English:
Consumers hit in the wallet: rates rise and gasoline prices skyrocket
(LPL) – American consumers are facing renewed financial pressure. As gasoline prices continue to climb, the Federal Reserve has once again raised its benchmark interest rate—a move aimed at curbing inflation, which remains high.
On Wednesday, September 16, the Federal Reserve raised its rate by 0.25 percentage points, bringing it to a range of 3.75% to 4%. This marked the first increase since 2023. The central bank explained that inflation remains elevated and that the decision is intended to foster a faster return to its 2% target.
However, the strategy to combat inflation can also come at a cost to consumers.
Higher rates can make certain types of credit more expensive, particularly variable-rate products and new loans. This can affect the cost of carrying credit card balances, taking out a personal loan, or financing a vehicle purchase.
The impact varies from person to person. For instance, an existing fixed-rate loan does not automatically change just because the Fed has raised its benchmark rate. Mortgage rates do not automatically adjust by the same proportion, either.
For those who need to borrow money, however, a high-rate environment can mean more money going toward interest payments and less available for other household expenses.
Consumers are also paying more to get around.
According to the U.S. Energy Information Administration (EIA), the national average price for regular gasoline reached $4.319 per gallon on September 14—an increase of 16.2 cents in a single week and $1.151 compared to the same period in 2025.
This means that filling a 15-gallon tank at the national average price costs approximately $64.79. A year ago, the same tank would have cost around $47.52—a difference of roughly $17.27 per fill-up.
Diesel prices are also seeing a sharp increase. The EIA put the national average at $6.285 per gallon, $2.546 higher than a year ago.
Fuel can also exert indirect pressure on other expenses, as it is a component of the costs involved in transporting and distributing goods.
Thus, while the Federal Reserve uses higher interest rates in an attempt to curb inflation, many families are feeling the impact on two fronts: borrowing costs are rising, and filling the gas tank requires increasingly more money.
In upcoming meetings, the Fed will have to assess whether inflation continues to justify a policy of higher interest rates. For now, millions of consumers are feeling the battle against inflation directly in their household budgets.








