Tras una semana de la tragedia, estas son las cifras del terremoto y las claves de los rescates en Colombia - La Prensa Latina Media
INTERNACIONALES

Tras una semana de la tragedia, estas son las cifras del terremoto y las claves de los rescates en Colombia

(LPL/CNN) – Siete días pasaron desde que la tierra se sacudió en Colombia, dejó en escombros a miles de

Tras una semana de la tragedia, estas son las cifras del terremoto y las claves de los rescates en Colombia

(LPL/CNN) – Siete días pasaron desde que la tierra se sacudió en Colombia, dejó en escombros a miles de viviendas y causó más de 280 muertos, el terremoto más fuerte en lo que va del siglo XXI en el país. La atención de la emergencia, distribuida en 15 departamentos con diferente grado de gravedad en territorios muy desiguales, también desató algunas controversias políticas sobre la ayuda internacional, mientras se va cerrando la posibilidad de encontrar sobrevivientes.

Amanecía el primer día hábil del recién instalado gobierno del presidente Abelardo de la Espriella cuando se desató el sismo con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó. Por su profundidad, el impacto se extendió por una zona enorme del occidente y centro del país, lo que marcó varios desafíos logísticos. El mandatario, que asumió personalmente el liderazgo de la respuesta, repartió a su gabinete por las regiones para estar presente junto a los damnificados.

Aunque Bogotá y Medellín, las dos ciudades más grandes del país, tuvieron daños menores, cinco capitales departamentales fueron muy golpeadas y quedaron en alerta roja por los daños. Entre los 472 municipios afectados, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) contabiliza 127.608 viviendas averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, según el balance más reciente.

En las últimas horas, la cifra oficial de muertos bajó por segunda vez y quedó en 287 víctimas fatales, luego de haber llegado a 294 el sábado, una vez que fueron consolidados los reportes entregados verbalmente en primera instancia por las autoridades municipales y otros organismos, un conteo complejo que tardó días en unificarse.

Además, son más de 120.000 familias afectadas, 4.147 heridos y más de 190 personas que todavía no han sido localizadas.

Una vez que pasó el caos inicial y se desplegaron las tareas de búsqueda, el puño levantado para pedir silencio se convirtió en el símbolo de compromiso de los rescatistas y de esperanza de los vecinos y familiares, pero una vez que pasó la “ventana crítica” de 72 horas, cada vez menos personas eran encontradas con vida entre los escombros. En total, 355 fueron rescatadas hasta el domingo por la noche.

Así, muchas emotivas historias tuvieron también su lado trágico. En Cali, un bebé fue rescatado entre escombros gracias a un susurro escuchado por un voluntario, pero días después llegó la confirmación de la muerte de su madre, que pasó varios días atrapada en el edificio derrumbado de Torres del Limonar.
También en Cali, la tercera ciudad con más habitantes del país, ocurrió el drama de una familia en la que solo una trilliza sobrevivió al terremoto: sus dos hermanas murieron y sus padres fueron hallados abrazados, también sin vida.

La ventana de rescate se cerraba, además, en medio de una controversia diplomática. Cuando varios gobiernos ofrecieron rápidamente ayuda humanitaria y el envío de equipos de rescatistas, la primera respuesta de la UNGRD fue que sería suficiente con los expertos locales.

Mientras comenzaban a llegar aviones con toneladas de insumos, El Salvador dijo que Colombia solo había aceptado donaciones, no asistencia técnica, mientras la embajada de China reclamó mayor claridad para acelerar el proceso de ayuda.

Ante los cuestionamientos por parte de la oposición de que el Ejecutivo estaría privilegiando la asistencia de gobiernos afines, el canciller Omar Bula aseguró que la ayuda se está aceptando “sin ninguna consideración política o ideológica”.

Entre demoras y descoordinaciones entre los funcionarios salientes y entrantes, el gobierno protagonizó una de sus primeras crisis de imagen en la hora más crítica.

De la Espriella, un abogado ultraderechista sin experiencia previa en un cargo público, reconoció el desafío que tenía al frente y pidió unidad. Yann Basset, profesor de la Universidad del Rosario, en Colombia, destacó a CNN que los viajes que el mandatario ha hecho a lugares afectados como Quibdó y Pereira mandan la señal de que “el Estado atiende la catástrofe”. Por su parte, el académico colombiano Lucas Martínez-Villalba, profesor del Tecnológico de Monterrey, en México, quien también consideró positivo el llamado a la unidad, advirtió que De la Espriella podría caer en gestos de autopromoción que podrían ser tomados como “culto a la personalidad”.
Las primeras estimaciones hablan de un impacto económico moderado por el sismo. Aunque el costo de reconstrucción podría estar en torno al 1 % del Producto Interno Bruto del país, la economía se vería dinamizada por los planes de recuperación y no habría un salto significativo en la inflación. Sin embargo, ese gasto fiscal pone en riesgo una de las principales promesas del presidente: reducción del déficit y saneamiento de las cuentas públicas.

Aunque De la Espriella asumió con una promesa de austeridad, el gobierno enfrenta la necesidad de reconstruir no solo viviendas, sino buena parte de la infraestructura pública: según la UNGRD, quedaron afectados más de 300 centros de salud, más de 3.200 centros educativos y de 4.000 centros comunitarios, así como 410 vías, 95 acueductos, 48 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales y 5 aeropuertos. Junto a las donaciones de varios países, el Banco Mundial puso a disposición US$ 200 millones para apoyar la respuesta inmediata y la recuperación, además de asistencia técnica y una evaluación de daños y pérdidas.

De todas formas, ese desafío está acompañado por la solidaridad del pueblo colombiano que ya salió a las calles a poner manos a la obra o a participar en campañas de recolección de donaciones.

En Cali, debía celebrarse este fin de semana el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, pero el lugar se convirtió en un centro de acopio con más de 1.200 voluntarios. Desde el deporte, el excapitán de la selección de fútbol Mario Yepes anunció para el próximo viernes un partido solidario en el estadio El Campín de Bogotá.

En tanto, desde el sector empresarial la familia Gilinski, la más rica del país, anunció una donación de 150.000 millones de pesos (unos US$ 48 millones) para reparar hospitales y colegios de Cali, lo que se suma a la recolección de otros empresarios colombianos que el viernes anunciaron más de 200.000 millones de pesos (unos US$ 64 millones) para atender la tragedia. David Vélez, fundador de Nubank, también anunció unos US$ 32 millones.

English:

One week after the tragedy, here are the figures from the earthquake and the key aspects of the rescue efforts in Colombia

(LPL/CNN) – Seven days have passed since the earth shook in Colombia—leaving thousands of homes in ruins and causing more than 280 deaths—in what was the country’s strongest earthquake of the 21st century. The emergency response, spread across 15 departments with varying degrees of severity and widely differing terrains, also sparked political controversy regarding international aid, even as the window for finding survivors closes.

Dawn was breaking on the first working day of President Abelardo de la Espriella’s newly installed administration when the earthquake struck, with its epicenter in San José del Palmar, in the department of Chocó. Due to its depth, the impact extended across a vast area of ​​western and central Colombia, creating significant logistical challenges. The president, who personally took charge of the response, deployed his cabinet members to the various regions to stand alongside those affected.

Although Bogotá and Medellín—the country’s two largest cities—sustained only minor damage, five departmental capitals were hit hard and placed on red alert due to the destruction. Among the 472 affected municipalities, the National Unit for Disaster Risk Management (UNGRD) reports—according to the latest figures—127,608 damaged homes, 26,392 destroyed homes, and 197 collapsed buildings.

In the last few hours, the official death toll was revised downward for the second time, settling at 287 fatalities—down from a peak of 294 on Saturday. This adjustment followed the consolidation of initial verbal reports from municipal authorities and other agencies, a complex tally that took days to reconcile.

Additionally, more than 120,000 families have been affected, 4,147 people injured, and over 190 individuals remain unaccounted for. Once the initial chaos subsided and search operations were underway, the raised fist signaling for silence became a symbol of the rescuers’ commitment and a beacon of hope for neighbors and relatives; however, once the critical 72-hour window passed, fewer and fewer people were found alive in the rubble. In total, 355 people were rescued by Sunday night.

Many moving stories also had tragic outcomes. In Cali, a baby was rescued from the rubble after a volunteer heard a faint sound, but days later, the death of the infant’s mother was confirmed; she had spent several days trapped in the collapsed Torres del Limonar building.
Also in Cali—the country’s third-largest city—a family tragedy unfolded in which only one of a set of triplets survived the earthquake: her two sisters died, and her parents were found dead, locked in an embrace.

The rescue window was closing amidst a diplomatic controversy. Although several governments quickly offered humanitarian aid and rescue teams, the UNGRD’s initial response was that local experts would suffice.

As planes carrying tons of supplies began to arrive, El Salvador stated that Colombia had accepted only donations rather than technical assistance, while the Chinese embassy called for greater clarity to expedite the aid process.

Facing opposition criticism that the executive branch was prioritizing assistance from politically aligned governments, Foreign Minister Omar Bula insisted that aid was being accepted “without any political or ideological considerations.”

Amidst delays and a lack of coordination between outgoing and incoming officials, the government faced one of its first image crises at a most critical moment.

De la Espriella, a far-right lawyer with no prior public office experience, acknowledged the challenge ahead and called for unity. Yann Basset, a professor at the Universidad del Rosario in Colombia, highlighted to CNN that the trips the leader has made to affected areas like Quibdó and Pereira signal that “the State is addressing the catastrophe.” Meanwhile, Colombian academic Lucas Martínez-Villalba—a professor at the Tecnológico de Monterrey in Mexico who also viewed the call for unity positively—warned that De la Espriella might engage in self-promotional gestures that could be perceived as a “cult of personality.”
Initial estimates point to a moderate economic impact from the earthquake. Although reconstruction costs could hover around 1% of the country’s Gross Domestic Product, the economy would likely be stimulated by recovery plans, and no significant spike in inflation is expected. However, this fiscal expenditure jeopardizes one of the president’s key promises: reducing the deficit and restoring the health of public finances.

Although De la Espriella took office with a pledge of austerity, the government faces the need to rebuild not only homes but also a significant portion of public infrastructure: according to the UNGRD, damage affected over 300 health centers, more than 3,200 schools, and 4,000 community centers, as well as 410 roads, 95 water supply systems, 48 ​​vehicular bridges, 13 pedestrian bridges, and 5 airports. Alongside donations from various countries, the World Bank made US$200 million available to support immediate response and recovery efforts, in addition to providing technical assistance and an assessment of damages and losses.

In any case, this challenge is met with the solidarity of the Colombian people, who have already taken to the streets to pitch in or participate in donation drives.

In Cali, the Petronio Álvarez Pacific Music Festival was scheduled to take place this weekend, but the venue was transformed into a collection center staffed by over 1,200 volunteers. From the sports world, former national soccer team captain Mario Yepes announced a charity match for next Friday at El Campín Stadium in Bogotá.

Meanwhile, in the business sector, the Gilinski family—the country’s wealthiest—announced a donation of 150 billion pesos (approximately US$48 million) to repair hospitals and schools in Cali. This contribution complements efforts by other Colombian business leaders who, on Friday, pledged over 200 billion pesos (approximately US$64 million) to address the tragedy. David Vélez, founder of Nubank, also announced a contribution of around US$32 million.